Álvaro Benavides La Grecca
El éxito que tuvo Steve Jobs en cada una de sus presentaciones, muy en especial luego de su regreso a Apple, se fundamentó principalmente en que el auténtico protagonista de esas presentaciones era el consumidor de productos tecnológicos, a quien más que hablarle de tecnología, le ofrecía soluciones para sus necesidades.
Paradójicamente, Steve Jobs, considerado desde hace mucho como uno de los grandes genios modernos de la tecnología, utilizaba papel y lápiz antes que los computadores que él mismo había creado, para trazar las grandes líneas de las historias que quería comunicar a sus públicos en sus persuasivas presentaciones.
En efecto, lápiz y papel en mano, Steve Jobs planeaba la secuencia y elaboraba los contenidos de las exposiciones en la que presentaba los novedosos productos de Apple, a partir de una pregunta clave que él sabía que se hacen siempre las audiencias: ¿Por qué tendría yo que interesarme en ese asunto, en eso que usted dice?
El libro The Presentation Secrets of Steve Jobs, How to be Insanely Great in Front af Any Audience, publicado en 2010 por Mc Graw Hill, revela y analiza las habilidades comunicativas del creador de Apple. Carmine Gallo, autor del libro, es consultor en comunicaciones estratégicas, conferencista él mismo, y columnista de Businessweek.
Gallo ofrece una interesante obra en tres actos en los que efectivamente revela los secretos detrás del éxito de las apariciones de Jobs. En el primer acto, Crear la historia, describe la secuencia del camino que Jobs habría de seguir. Destacan la planificación, la precisión del propósito, el diseño de la ruta, la revelación del antagonista.
El segundo acto, La comunicación de la experiencia, Gallo reseña cómo Jobs trabajaba sus emociones, simplificaba los contenidos y daba sentido y contextualización a los números, utilizaba los adjetivos, compartía la escena con sus colegas, demostraba sus propuestas con hechos, y creaba siempre un momento de drama y de sorpresa.
Afinar y practicar es el tercer acto, en el que Gallo ilustra la forma en la que Jobs lograba una conexión emocional con sus audiencias, y afirma que Cómo se dice lo que se dice, es tan importante como lo que se dice. Por eso se ocupa de analizar el lenguaje corporal de Jobs. Gallo afirma que pocos presentadores practican tanto como Jobs.






