Álvaro Benavides La Grecca
Antes que hacerlo con la palabra escrita, el hombre registró sus sueños, su propia existencia, las características de su entorno y todo lo que quería contar a los demás, con las imágenes que pintaba en sus moradas, o que cincelaba en las piedras de los caminos, de sus templos, y en los edificios que construía cuando creó sus ciudades.
Nos ha quedado desde entonces la pasión por lo que vemos, por la relación óptica que mantenemos con los demás y con todo cuanto ocurre en nuestro alrededor. Lo que vemos habla, cuenta, dice. Tanto como lo hace el verbo que escuchamos, y a veces incluso mucho más. El sentido de la vista se lleva el palmarés de la curiosidad.
La comunicación eficiente ocurre cuando lo que vemos y lo que escuchamos nos cuenta la misma historia, cosa que no siempre ocurre cuando de presentaciones públicas se trata, pues es muy frecuente observar cómo uno de nuestros instrumentos de comunicación dice una cosa, mientras que otro dice otra cosa.
Cada vez se utiliza con mayor frecuencia distintos tipos de apoyo visual para que el presentador desarrolle su contenido de una manera organizada, secuencial y lógica. Quizá el recurso de mayor uso sea Power Point (sin duda una aplicación con mucho potencial) para preparar, organizar y mostrar los contenidos de las presentaciones.
Power Point es una fantástica herramienta que ofrece un sinfín de posibilidades y de recursos, que nos sirven para que comuniquemos los distintos contenidos de nuestras presentaciones con mucha mayor eficiencia. Es muy sencillo incluir textos, hacer animaciones, preparar y mostrar gráficos, incorporar fotografías y videos.
Quizá sea justamente esa sencillez la razón por la cual muchos caen en la tentación de abarrotar las láminas con una diversidad amplísima de familias tipográficas, con complejas tablas y gráficos que cobran tal protagonismo en la presentación, que las audiencias no pueden concentrarse en lo que el expositor quiere comunicar.
En esos casos, los ojos de los miembros de las audiencias se van solos hacia esa tabla, hacia ese gráfico, hacia esa animación, para entender y darle sentido a aquello que están viendo. El presentador debe tener en cuenta esta realidad: Todo lo que muestre en su exposición tiene que ser descifrado fácilmente por el ojo del otro.






